Israel admite, diez años después, que destruyó un reactor nuclear sirio

Foto: AFP

En la noche del 5 al 6 de septiembre de 2007 ocho aviones de combate israelíes penetraron en el noreste de Siria y cometieron el ataque secreto.

En la noche del 5 al 6 de septiembre de 2007 ocho aviones de combate israelíes penetraron en el noreste de Siria con el objetivo de destruir un reactor nuclear en una operación secreta y bajo orden de censura militar cuya autoría y detalles fueron revelados hoy por primera vez.

Destruir un reactor nuclear, por un lado y por otro, evitar la guerra con Siria“, fue la disyuntiva que afrontó Israel hace once años, cuando sus servicios de inteligencia informaron de que existía un reactor nuclear en construcción en Siria, explicó hoy a un grupo de periodistas tras levantarse la censura Amos Yadlin, en aquellos momentos jefe de Inteligencia del Ejército.

Ahora director del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, Yadlin cuenta que, seis meses antes del ataque, cuando se supo de las instalaciones de Al Kibar, en Deir ez Zur y desarrolladas con ayuda de Corea del Norte, surgieron las preguntas: “¿Cuándo será operativo?, ¿cuándo estará ‘caliente’ y ya no podrá ser destruido (por peligro de fuga radiactiva)?, ¿vamos a otra guerra, un año después de la del Líbano?“.

“Era mucha responsabilidad”, dice el experto, que añade que Israel inmediatamente entendió que estaba “frente a un proyecto de un arma nuclear de plutonio” al que quedaban “entre seis y nueve meses” para poder destruirlo.

Comenzaron entonces los preparativos para transmitir que se trataba de una operación en defensa propia y se iniciaron los contactos diplomáticos y la coordinación con los países aliados para poner en marcha una operación que califica de “única“.

Israel hizo una evaluación de inteligencia y estimó que si no tomaba la responsabilidad del ataque, si no lo hacía público y por tanto no humillaba a (Bachar) al Asad en la escena pública de Oriente Medio y le empujaba a una reacción, entonces este “no lanzaría una guerra“, explica por su parte Ronen Bergman, periodista del Yediot Aharonot especializado en asuntos militares y de inteligencia.

Amparados por este análisis, a las 22.30 horas de aquella noche, ocho pilotos, alguno de ellos sin ni siquiera saber cuál era su objetivo, partieron de las bases aéreas de Hatzerim y Ramon rumbo al este de Siria y lanzaron bombas de 17 toneladas sobre el reactor denominado “El Cubo“.

“Creo que esta es una historia sobre el fracaso de Israel, porque desconocía las relaciones militares entre Siria y Corea del Norte, y de su éxito, por descubrir y destruir la instalación“, asegura Bergman.

Hoy, once años después, los medios se preguntan por qué el Ejército ha decidido levantar la orden de censura de la operación denominada “Fuera de la Caja”, que había sido parcialmente revelada en el extranjero pero nunca admitida y publicada en Israel.

La publicación coincide con un momento en que Israel insiste en que no permitirá que Irán se establezca en Siria, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, es sospechoso de corrupción y el jefe de Gobierno de aquel entonces, Ehud Olmert, desvela fragmentos de su autobiografía que amenaza con sacudir al establishment político.

“Los medios presionaban”, había una petición ante el Supremo, y después de varios años con cerca de cien ataques israelíes sobre Siria contra convoyes de la milicia chií libanesa Hizbulá, “la idea de una represalia parece ahora poco probable“, argumenta Yadlin.

En su opinión, si hay un mensaje que se puede extraer sobre la revelación, es que “cuando tiene que ver con intereses vitales de amenaza a la existencia de Israel, éste va a atacar incluso si lo tiene que hacer solo”, una idea con la que coincide Bergman.

Cuando se deja solo a Israel, reacciona con fuerza extrema“, dice el analista, que no cree que haya ningún tipo de “conspiración” para sacar ahora esto a la luz.

El analista afirma que la censura militar israelí trabaja en la desclasificación desde octubre, pero el desarrollo de la guerra civil en Siria retrasó la publicación hasta en dos ocasiones.

“El caso centra la atención en la política adoptada por los gobiernos israelíes a lo largo de las generaciones: los países enemigos no tendrán armas nucleares ni armas no convencionales. Israel ya lo probó cuando bombardeó el reactor nuclear en Irak (1981), a pesar de la preocupación por las sanciones internacionales y de una respuesta militar”, resume Alex Fishman en el Yediot.

Con información de EFE - Jerusalén