“Las ochenteras”, la obra que mezcla humor, memoria y música, regresa a las tablas con una nueva temporada que apuesta por la nostalgia con una mirada al presente.
Protagonizada por Raquel Sofía Maya y Ana Cristina Botero, la obra propone un viaje emotivo por los años ochenta, al tiempo que dialoga con los cambios culturales y tecnológicos de la actualidad.
Historia
La puesta en escena cuenta la historia de Sara y Elena, dos mujeres que enfrentan las transformaciones del mundo de hoy, mientras evocan una época marcada por la vida en la calle, la música grabada en casetes, los bailes de merengue y una forma distinta de relacionarse.
“Ha sido, la recepción del público ha sido maravillosa, ¿sabes? Porque esta obra se centra en la nostalgia de la gente por vernos de nuevo y en la nostalgia de la gente por recordar esa época maravillosa de los años ochenta en Colombia”, dijo.
El humor, uno de los protagonistas
A través del humor, la obra reivindica a una generación que durante años fue subestimada y que hoy se reconoce como un puente entre lo analógico y lo digital. Esa conexión intergeneracional es uno de los mayores logros del montaje, que combina referencias del pasado con guiños a temas actuales como el uso del celular y la tecnología.
“Es un humor es un humor que no es vulgar, es un humor en donde la sonrisa, los bailes, los peinados, cassettes, se van a encontrar con con un reno cuatro, en donde se pueden tomar fotos. Es decir, es una experiencia inmersiva en los años ochenta, en donde la nostalgia y el recuerdo están a la mano de todos”, agregó.
'Las ochenteras' apuesta por un humor cercano y familiar. Sonrisas, recuerdos y una puesta en escena que invita al público a sumergirse en la estética de los años ochenta. Peinados, música, objetos emblemáticos y espacios para tomarse fotografías hacen parte de una experiencia que va más allá del escenario.
La obra también recuerda que pese a las dificultades que atravesaba el país en esa década, hubo momentos de felicidad colectiva que hoy cobran un nuevo significado. Es, en esencia, una creación colombiana que habla de lo que se vivía en Colombia y de cómo esas vivencias siguen resonando en el presente.
La temporada se presenta en el Teatro Belarte, ubicado al norte de la ciudad. Las funciones se realizan los sábados a las 8:30 de la noche.
Las entradas están disponibles a través de Atrápalo, con una invitación abierta para que toda la familia sea parte de este reencuentro con una década que sigue viva en la memoria colectiva.