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Bale ha estado en boca de la prensa ante una presunta partida del equipo / AFP.
6 Abr 2018 06:57 AM

Gareth Bale se juega su continuidad en el Real Madrid

La pérdida de importancia del galés Gareth Bale en el Real Madrid convierte el derbi ante el Atlético, en el que regresará a la titularidad, en una de sus últimas oportunidades de brillar en un gran duelo.

El cambio de rol que Zinedine Zidane ha dado a la que era una de sus grandes estrellas es difícil de asimilar para un futbolista que era intocable. La BBC se desmorona por culpa del crecimiento de futbolistas como Marco Asensio, Isco Alarcón y Lucas Vázquez.

(Lea: Gareth Bale, el único del Real Madrid que no celebró el golazo de Cristiano Ronaldo)

 

Las lesiones, especialmente las repetidas en sus sóleos, han mermado cada temporada de un futbolista que llegó al Real Madrid para ser el heredero natural de Cristiano Ronaldo, pero nunca ha tenido personalidad suficiente para asumir tal liderazgo. Tras cuatro años en el vestuario madridista sigue sin hablar español y nunca se ha terminado de integrar.

Esta temporada, Bale ha firmado catorce goles en treinta apariciones con el Real Madrid. Son números que sostienen su valor dentro del terreno de juego, aunque ha pasado a tener otro trato de Zidane, a quien no le ha temblado el pulso para convertirle en suplente habitual.

En los años anteriores, tras sus lesiones fue directo a la titularidad y tuvo la confianza ciega de su entrenador. En la presente campaña todo dio un vuelco. Y eso que la arrancó como titular ante los fuertes rumores de una salida. Incluso José Mourinho, técnico del Manchester United, llegó a reconocer en público que el galés le interesaba siempre y cuando no jugase la final de la Supercopa de Europa que medía a los dos equipos.

Pero Bale fue titular en Skopje y en la ida de la Supercopa de España, cuando el Real Madrid sentenció el título en el Camp Nou ante el Barcelona. Fue titular indiscutible hasta finales de septiembre cuando apareció el gran problema de la carrera de Gareth: las lesiones.

Pasaron dos meses desde su último partido, contra el Borussia Dortmund, hasta su reaparición con recaída y pasos atrás de por medio. Lo hizo en diferentes fases, apareciendo primero para ser salvador en Copa del Rey en el Bernabéu ante el Fuenlabrada, con una asistencia de gol a Borja Mayoral que despertaba del sueño al modesto club del sur de Madrid; y ganando de nuevo importancia en el Mundial de Clubes.

En tres meses jugó cuatro partidos, ninguno de titular, en una vuelta paulatina y sin forzar para evitar recaídas. Fue un momento clave que marcó definitivamente a Bale. Y eso que desatascó con su entrada a la semifinal del Mundial de Clubes el duelo ante Al Jazira.

El año 2017 lo cerró como suplente en el clásico del fútbol español que acabó con las opciones madridistas a repetir título liguero con la derrota ante el Barcelona por 0-3 y apenas 18 minutos para el galés.

Con el inicio de año llegó el último impulso de Bale. Cinco titularidades en enero y cinco goles. Dobletes al Celta de Vigo y al Deportivo. Pero llegó otro traspié liguero con él sobre el césped, ante el Villarreal, que impulsó a Zidane a empezar a renunciar al 4-3-3, y febrero lo dejó marcado para siempre. En el partido de la temporada, con todo en juego en los octavos de final de la Liga de Campeones ante el PSG, el técnico madridista dio prioridad a la táctica por encima de los nombres y el galés fue el sacrificado.

Su reacción al golpe no invitó al cambio y un partido le hizo especial daño, la derrota ante el Espanyol. Repitió en el banquillo en París, en uno de esos días en los que una estrella decide cambiar de aires. Catorce minutos en la vuelta ante el PSG y ni calentó en Turín en la ida de cuartos frente al Juventus.

Los gestos de una persona fría como Bale hablan por sí solos. Fue el único integrante del banquillo del Juventus Stadium que no celebró el primer tanto de Cristiano Ronaldo y que no se levantó para aplaudir la obra de arte posterior del portugués en forma de 'chilena'.

Sus números le hacían albergar cierta esperanza de volver a cambiar su situación. Llegaba de marcar tres tantos en los dos últimos partidos del Real Madrid en LaLiga Santander, al Girona saliendo desde el banquillo los últimos 20 minutos y en Gran Canaria con un doblete a Las Palmas. Nada modificó la idea de Zidane, que apostó por Isco. Además, Marco Asensio también le ha ganado en la carrera.

Así llega uno de los últimos exámenes importantes a Bale en el Real Madrid, ante el Atlético. Con la afición del Santiago Bernabéu midiendo el comportamiento del galés, el deseo del club de que protagonice un buen rendimiento para que su traspaso no pierda valor y la necesidad personal de volver a brillar en un día señalado para reivindicar el jugador que es.