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Archivo Colprensa.
17 Feb 2017 07:23 AM

Ya no importa quién viva aquí

La gentrificación se agudiza en el Centro Histórico de Cartagena, una crónica de Daniel Bohorquez.
La
Fm

Escuche aquí la Crónica de Daniel Bohórquez:

Eran las 8 de la noche y Rafael Bossio tenía sed, caminaba por el Centro Histórico de Cartagena buscando la tienda 'El Jardín', en la calle del mismo nombre, iba en busca de una botella de agua, pero la tienda estaba cerrada, “lo que me encontré fue una tienda a oscuras y con un cartel blanco que decía: La Tienda el Jardín fue trasladada a cien metros a la calle de la necesidad, fue un choque fuerte al saber que esto no va a estar aquí”.

'El Jardín', esa emblemática tienda esquinera de San Diego, sencillamente no tuvo más remedio que cambiarse de lugar y abandonar la calle que le daba su nombre antes de desaparecer. La necesidad, justamente, los trasladó a la calle de la necesidad. Los habitantes del centro histórico están nostálgicos, saben que la gentrificación o elitización los está expulsando poco a poco, sin que a nadie le importe.

En Cartagena, Ladys Posso, autora de Getsemaní Casa Tomada y gestora social, cuenta que esto empezó en la década de los 80 cuando el centro histórico fue declarado patrimonio histórico de la humanidad por la UNESCO, solo en ese momento ese lugar comenzó a importar, porque antes era solo un espacio con una estructura física precaria, calles llenas de basuras, con poca iluminación y sin interés turístico, “los inversores se interesaron en los inmuebles del centro como segunda residencias, y hacia los años 90 se presenta el cambio en los usos del suelo para propiciar el comercio”.

Desde Getsemaní, Dadinson Gaviria Pájaro, presidente de la Junta de Acción Comunal de ese barrio, advierte que los raizales ocupan solo el 15% de ese territorio, cada vez nos estamos llenando más de hostales, pero el problema real es que aquí nadie controla, no hay un plan de ordenamiento territorial que proteja el crecimiento de hoteles y bares, sabemos que el turismo trae beneficios, pero también trae prejuicio”.

La Tienda 'El Jardín' no volverá a esa esquina sandiegana y los académicos lo saben, el sociólogo cartagenero, Raul Paniagua Bedoya, reconoce que el proceso ya no tiene vuelta atrás, “desafortunadamente, siendo objetivo, ese tema de la gentrificación ha continuado, se ha consolidado, y siendo un poco pesimista, es un proceso irreversible” un proceso que se llevará también las costumbres de esos barrios, porque los nuevos residentes no tienen, ni les interesa, una conexión con ese entorno.

El dinero agilizará este proceso, tal como ocurrió con la Tienda 'El Jardín', Alfonso Cabrera, director de Patrimonio del Instituto de Cultura de Cartagena, sostiene la gentrificación amenaza, no con desaparecer, sino con desplazar las tradiciones, la gastronomía y la idiosincrasia a otros sectores, “a la gente le presentan para comprarle su bien, una cantidad enorme de dinero, más dinero que el que verán muchas veces en su vida, y las personas no resisten esa tentación dar su patrimonio para irse a otro barrio, pero se llevan las costumbres”.

Las borracheras de los universitarios en la Tienda 'El Jardín' no volverán nunca más, un hotel abrirá sus puertas en esa esquina sandiegana en nombre del progreso y el desarrollo urbanístico, pero expulsará la fraternidad que ahí se vivía y Rafael deberá caminar más por una botella de agua o por una cerveza barata, la mítica Tienda 'El Jardín' dejó de existir, esa cotidianidad desaparece, ya no va a generar nada.

La gentrificación seguirá desplazando más tiendas como 'El Jardín'. Miguel Caballero Villareal, presidente de la Asociación de vecinos de Getsemaní, dice que el cambio en el uso de suelos en el Plan de Ordenamiento Territorial es lo que más ha acelerado este proceso, “al cambiarnos los usos residenciales por usos mixtos, al ubicar en los usos residenciales negocios que no son compatibles con la habitabilidad, como poner una discoteca al lado de su casa, una tienda disfrazada de cantina, un hotel que no es hotel”.

Cada día, dicen los pocos habitantes que predomina el interés económico porque no ya no importa quién viva en este lugar, ya no importa que las casas se conviertan en restaurantes, y mucho menos importa la existencia de la Tienda 'El Jardín'.