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Todos tenemos un chip de liderazgo, sólo hace falta activarlo

Fotografía de Freepik

Hay ideas que podrían innovar y cambiar paradigmas, incluso generar proyectos de alto impacto mundial. Sin embargo, muchos las guardan para sí mismos porque no están convencidos de lo valiosas que son. Y vale la pena preguntarse, ¿qué hacer para que se animen a compartirlas?

Posiblemente, el mundo tendría mejores condiciones de vida si todos activáramos el chip de liderazgo que llevamos.Y más que eso, si al activarlo se empleara de forma positiva encaminado a propósitos que nos beneficien. De acuerdo con Patricia Cipagauta Esquivel, Coordinadora de Permanencia Estudiantil de la Universidad Católica de Colombia, “cuando hablamos de liderazgo nos referimos a un conjunto de habilidades y características que hacen que una persona tenga la capacidad de influir en el comportamiento de los demás, llevándolos al cumplimiento de objetivos individuales y grupales”.
Cuando se trata de ser líder, lo primero es empezar por sí mismo, reconocer y dar apoyo propio a las ideas que nacen. “Es importante conocerse a sí mismo: identificar debilidades, fortalezas, temores y oportunidades. Trabajar en ello para afianzar potencialidades y superar los obstáculos del comportamiento o formas de pensar, que pueden convertirse en barreras para ejercer liderazgo”, comenta la doctora Cipagauta.

En esta medida, la autoestima de cada persona juega un papel fundamental. “Influye de manera primordial teniendo en cuenta que sin una buena autopercepción y confianza en las propias habilidades, es muy difícil confiar en los demás o ser capaz de incentivar a otros a lograr metas”, asegura la especialista. Vale la pena dar rienda suelta a nuevas ideas, es cierto eso que dicen sobre: “no hay malas ideas sino aplicaciones equivocadas”.
Aprender a ser líder es tarea obligatoria. “En el ámbito laboral y académico es de suma importancia, pues son los líderes quienes finalmente logran llevar a la realidad, junto con los equipos de trabajo, la misión y visión que define cada empresa o institución. Hay otros ámbitos como el familiar y el personal, en el que desarrollar la capacidad de liderazgo también es importante para hacer realidad las metas del núcleo familiar y el proyecto de vida individual”, concluye la doctora Cipagauta.
Confianza, valor, creatividad y fortaleza: no hay otra receta que la que lleva dentro de sí.