Édgar Espinosa, del Grupo Niche a habitante de la calle del Bronx


Oct 24 2013
Fuente: La FM
Édgar Espinosa, exintegrante del Grupo Niche / Foto de Jonny Andrés Mendieta

Jonny Andrés Mendieta fue el joven que lo grabó, video que le da la vuelta a las redes sociales.

 

Édgar Espinosa, exintegrante del Grupo Niche, está sumido en el bajo mundo de las calles del Bronx, en Bogotá. El 19 de octubre anterior fue recordado tras hacer alarde de su talento a través de un video que le da la vuelta a las redes sociales.
 
En dicho video, Jonny Andrés Mendieta, quien se identifica como estudiante de música en la Universidad Distrital, describió aquel momento. Aquí, parte de su escrito.  
 
Édgar Espinosa, cantante y corista de famosas orquestas: Grupo Niche, Guayacán, Fruko y sus tesos, tropentista y saxofonista, pianista de orquetas de Joe Arroyo, Henry Fiol, Jerry Rivera, Los Niches, Tupamaros, entre otras. Hoy necesita de su ayuda, Está pasando por un mal momento y pasa la vida día y noche por las calles frías de Bogotá.
 
Son Callejero, Kienyke
Foto publicada por Kienyke sobre el pasado musical de Édgar Espinosa
 
 
No dudé ni un segundo en poner la cámara de mi celular a funcionar para poder grabar cómo él, al otro lado de las rejas, nos enseñaba cosas sobre la música y nos mostraba con qué sublimidad tocaba el piano. Así, como el maestro que es.
 
El día de jueves 17 de octubre de 2013 llegué a la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital (que es en donde yo estudio música) casi terminando la mañana. Muchos de mis compañeros me saludaron, me comentaron que había sucedido algo que no era de todos los días en el lugar. Por la reja que separa al patio de música del edificio de la Avenida Caracas, me contaron que se acercó un hombre que, por su deplorable apariencia, claramente hacía saber a quienes lo veían que era un habitante de la calle. 
 
Conversó con mis colegas un rato y luego se fue, dejando a todos impactados por sus habilidades musicales, al pedirle a ellos que le dejaran tocar por entre las rejas el piano. Había visto al hombre antes, tocando flauta dulce en las calles para ganarse la comida, pero no lo había visto tocar otro instrumento, ni sabía qué grandiosa historia escondía este señor que, por infortunios de la vida, llegó a parar a la indigencia.
 
El viernes, regresó a pararse atrás de la reja. Tuve la fortuna de estar presente cuando el hombre pasó. Mi amigo, el pianista que saca el piano para estudiar en esa reja, se lo prestó de nuevo. Contó un par de historias de su vida y nos compartió varias enseñanzas. Era evidente el hecho de que el tipo sabía de música. Luego de su charla, empezó a tocar el piano, con un poco de dificultad, ya que las rejas no le dejaban moverse libremente y tenía que sacar y meter las manos entre un espacio y otro. Yo no podía dejar de estar impactado con lo que estaba viendo. Su relajado estilo para tocar salsa y cantar al mismo tiempo como si fuese todo un grande del género me dejó saber que no estábamos al frente de un simple pobre hombre que pide monedas y comida en las duras vías asfaltadas del corazón de nuestro país.
 

 
Su nombre es Édgar Espinosa. Un músico perteneciente a la orquesta de salsa de Bogotá "Son Callejero", orquesta conformada varios hombres y una mujer músicos que, por las drogas, el alcohol y los excesos, pasaron de ser grandes estrellas de la escena salsera colombiana, a ser habitantes de la calle. Los miembros de Son Callejero viven en hogares de paso, hoteles por noche, y Édgar, quien siendo uno de los músicos más versátiles y destacados del grupo, es el único de los artistas que habita aún en la calle, a la orilla de un caño.
 
En sus años de éxito trabajó con grandes agrupaciones de salsa como bajista, pianista, percusionista, saxofonista y cantante. Entre los grupos en los que se le vió actuar hace tiempo figuran la Orquesta Internacional "Los Niches", Orquesta de Henry Fiol, Jerry Rivera, entre otros.
 

 

Hoy, por culpa de la drogadicción, Édgar Espinosa vive a merced del sol y de la luna, del calor y del corto punzante frió, recogiendo cobijas, cortinas y colchones que lo protejan de las condiciones climáticas que lo azotan.
 
Gracias y bendiciones a todos. Este hombre necesita una mano, un gesto de aliento para que pueda encontrarse con los sueños que ha perdido. Jonny Andrés Mendieta.