En diálogo con LA F.m. el vicepresidente de la República, Francisco Santos, luego de reconocer que cuando fue joven consumió marihuana, señaló que la aprobación en el Congreso de la prohibición al porte y consumo de la dosis mínima de droga es una de las formas para combatir el micronarcotráfico.
“Por la sentencia de la Corte no teníamos una legislación lo que ha generado que Colombia pase de ser un país de consumo bajo a un país de consumo medio… esto nos permitirá atacar a los jíbaros de manera mucho más efectiva”, señaló el vicepresidente Santos.
Señaló el vicepresidente Santos que por medio de la ley aprobada por el Congreso se logrará reprimir al jíbaro, a los centros de acopio y les darán a la fuerza pública los mecanismos para combatir las ollas e ir tras de adultos y jóvenes que muy cerca de los colegios instan al consumo y que cuando son atrapados argumentan tener solo la dosis personal.
“Esto no quiere decir que se combata de la misma manera al adicto, porque existen otros mecanismos que van a requerir un esfuerzo importante del Estado para diseñar y mejorar centros de rehabilitación donde se ponen en practica el diseño de penas alternativas”, precisó el Vicepresidente.
Insistió el vicepresidente Francisco Santos en que hoy en día no hay un instrumento claro para combatir de manera efectiva este parte del narcotráfico, “desafortunadamente ese fue el panorama que la decisión de la Corte nos dejó”.
El vicepresidente Francisco Santos defendió la política de lucha contra el narcotráfico asegurando que esta ha sido exitosa prueba de ello es la reducción de los cultivos y de la producción de cocaína.
Indicó Santos que debido a las presiones que se han ejercido en las rutas que utilizan los narcotraficantes para sacar la droga del país, estos han optado por aumentar el consumo en Colombia lo que les significa menos gastos.
Existe varias falacias en las afirmaciones del vicepresidente de la República, señaló que la aprobación en el Congreso de la prohibición al porte y consumo de la dosis mínima de droga es una de las formas para combatir el micronarcotráfico, la primera es que cambia el objetivo de la discusión, la mentira es que se debe diferenciar el microtráfico del consumo individual, creo que son diferentes, es apenas obvio que no es el mismo papel el que lo vende que el que consume, no tiene sentido identificarlos, lo lógico no es que si no hay legislación para detener al primero, la solución es crearla para detener al segundo, sobre todo teniendo en cuenta que la tendencia mundial es transformar los adictos de compradores de drogas ilegales en pacientes del sistema de salud según el informe que entrego la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia de 2009.
“Por la sentencia de la Corte no teníamos una legislación lo que ha generado que Colombia pase de ser un país de consumo bajo a un país de consumo medio… esto nos permitirá atacar a los jíbaros de manera mucho más efectiva”, señaló el vicepresidente Santos, aquí hay otra falacia que confunde la causa y el efecto, realmente la sentencia de la corte hizo que Colombia aumentara el consumo?, es clara la relación? o pertenece a una tendencia global generalizada?, creo es importante mostrar criterios de evaluación que respalden esta afirmación
Señaló el vicepresidente Santos que por medio de la ley aprobada por el Congreso se logrará reprimir al jíbaro, a los centros de acopio y les darán a la fuerza pública los mecanismos para combatir las ollas e ir tras de adultos y jóvenes que muy cerca de los colegios instan al consumo y que cuando son atrapados argumentan tener solo la dosis personal, nuevamente la contradicción, no es lo mismo un jíbaro que un individuo que lleve su propia dosis personal, debe existir un criterio para diferenciarlo, dice que a los adictos que se les considere enfermos recibirán tratamiento médico y medidas pedagógicas. Los pequeños distribuidores, llamados popularmente 'jíbaros', serán perseguidos y se les aumentarán las penas, con la reglamentación de la reforma, pero como diferenciarlos?, si supuestamente antes de la nueva penalización los jíbaros se hacían pasar por drogadictos, por que no lo podrían seguir haciendo? que tienen que ver las ollas, cerca de los colegios, esos es apoyar un argumento con un falso llamado a la responsabilidad, ya que ya esta prohibido el consumo publico o privado enfrente de los menores, y en sitio públicos.
Llama la atención la vehemencia con que se expone el éxito de la política antidrogas de Colombia cuando los Estados Unidos va a entrar a revisar a través de una comisión la política de drogas actual, viendo que en los últimos 10 años han aumentado tanto la producción como el consumo.
es errado medir el éxito de la política antidrogas, con el retroceso de la guerrilla, ya que Colombia sigue siendo el principal exportador de cocaína del mundo.
yo le hubiera planteado al vicepresidente las siguientes preguntas
- como van a diferenciar al jíbaro del drogadicto? (independiente de lo lejos que estén de un colegio), si antes se diferenciaba por la cantidad que portaba, cual será el mecanismo objetivo para hacerlo?
- si al drogadicto no lo van a judicializar si no iniciar tratamiento, que pasa si el drogadicto no quiere? no es contradictorio que haga algo ilegal que no sea punible?
- como y quien va a diferenciar al drogadicto del consumidor ocasional?, la policía?
- Si la corte fue la culpable del aumento del consume en Colombia al despenalizar la dosis mínima, al penalizarla de nuevo el gobierno garantiza que va a disminuir el consumo en Colombia de nuevo?, y si no disminuye que?
Gracias
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