Fue plagiado por las Farc durante la cruenta toma de Mitú. Soportó en la selva más de 7 años y hace tres murió, según cuentan sus compañeros de cautiverio, afectado por las enfermedades contraídas en la selva
La madrugada del primero de noviembre de 1998, comenzó una trágica historia para familia Guevara. Guerrilleros de las Farc atacaron a Mitú en el departamento de Vaupés. Durante 24 horas sesenta uniformados trataron hacer frente a una arremetida que parecía no tener fin.
En medio del combate, apareció el mayor Julián Ernesto Guevara, sin munición y descompuesto, fue retenido por el grupo subversivo.
La incertidumbre de doña Emperatriz de Guevara empezó a dejar huella en el tiempo. Pasaban días, años y de su hijo mayor sólo se conocían pruebas de vida. En ellas, el Oficial se destacaba por su carácter y firmeza.
La selva no fue una buena compañera. El mayor Guevara empezó a sentir el desgaste físico del cautiverio. Paludismo, leishmaniasis y otras enfermedades tropicales lo aquejaron. A pesar de los cuidados de sus compañeros, muchos de ellos libres en la “operación Jaque”, el Oficial murió la mañana del 20 de enero de 2006.
Mamá, hermanos e hijos conocieron la fatal noticia en cartas enviadas por los secuestrados a los familiares. No quedaba otra salida, sino clamar respeto por el cuerpo del Oficial.
A pesar de la insistencia y del dolor de madre, esa voz no ha sido escuchada, han pasado tres años y dos meses; y hasta ahora se habla de una posible entrega del cadáver de un hombre que murió en cautiverio y que sigue encadenado en la espesa selva, mientras el dolor de madre crece.