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Rigoberto Urán, el ciclista que devolvió la sonrisa a Colombia

Second-placed Colombia's Rigoberto Uran (L), Tour de France 2017's winner Great Britain's Christopher Froome (C), wearing the overall leader's yellow jersey, and third-placed France's Romain Bardet celebrate on the podium on the Champs-Elysees avenue in Paris, at the end of the 103 km twenty-first and last stage of the 104th edition of the Tour de France cycling race on July 23, 2017 between Montgeron and Paris Champs-Elysees. / AFP PHOTO / Jeff PACHOUD

Cuando Nairo Quintana, el mejor ciclista colombiano, sufría en el Tour de Francia, como consecuencia de su planificación de la temporada al haber disputado antes el Giro de Italia, surgió Rigoberto Urán, devolviendo la sonrisa a su país, con su actuación y con sus ocurrentes respuestas en la meta de cada etapa.

“Les digo a los colombianos que no miren tanto la tele y que no pierdan tantas horas de trabajo, que nosotros acá, yo y todos los colombianos, seguimos haciendo el trabajo bien y que vamos a estar en París en lo más alto”, dijo bromeando el pasado lunes 17 de julio, en una de tantas originales y ocurrentes respuestas que regaló Urán a lo largo del Tour.

Y cumplió su promesa, terminando en segunda posición en la general, detrás del intocable e inalcanzable Chris Froome.

Colombia soñaba con que Nairo diera la primera victoria al país. Los Escarabajos colombianos merecían ese triunfo final desde la generación de los ochenta con Lucho Herrera y Fabio Parra como estandartes. Pero surgió Urán para salvar el honor colombiano.

Y casi en cada etapa, este antioqueño de 30 años, líder del equipo Cannondale, era una atracción para los micrófonos.

Al principio del Tour, cuando le preguntaron por su nuevo corte de pelo, habiendo dejado atrás una tímida melena, empezó el ‘show’ Urán.

“Tenía el pelo muy largo, estaba cansado. A mi mujer no le gusta que quede tan cabecipelao, lanzó.

El 4 de julio, en la etapa de Vittel, donde hubo una caída en la que el eslovaco Peter Sagan dio un codazo en el esprint al británico Mark Cavendish, que se cayó y tuvo que abandonar, siendo expulsado el primer de carrera, Urán dio otra joya.

“Yo qué voy a saber, güevón”, contestó a la prensa, cuando se le preguntó qué había pasado en la caída, explicando que no estaba cerca de lo ocurrido.

 Triunfo de etapa con foto finish 

Hasta ahí, Urán estaba esperando su momento deportivo, que llegó en la novena etapa, el 9 de julio, con salida frente al lago de Nantua y final en Chambery, donde se impuso en una etapa de montaña, dando la única victoria a Colombia en este Tour.

En una breve entrevista a la AFP, montado en la bicicleta, dejó su sello particular.

¿Cuáles son las ambiciones de Urán en este Tour?, se le preguntó. “Muchas, muchas, muchas”, respondió.

¿Pueden seguir los aficionados colombianos esperando alegrías de parte de Urán?, se le volvió a preguntar mientras pedaleaba. “Muchas, muchas, muchas”, contestó de nuevo, a piñón fijo.

Tras ganar la etapa, definió con ocurrencia el momento en que le dijeron, tras examinar la foto-finish, que había sido el vencedor de la etapa. “Pensé que me estaban vacilando cuando me dijeron que había ganado”, indicó.

La diferencia entre Rigo y otros ciclistas es que Rigo nunca pierde la calma”, afirmó tras esa etapa el exciclista estadounidense Jonathan Vaughters, ahora máximo responsable del equipo Cannondale.

Dos días después, el 11 de julio, en la décima etapa, Urán, que ya era cuarto en la general a 55 segundos del líder Froome, con llegada en Bergerac, se le informó en la meta que su compatriota y futbolista James Rodríguez había pasado del Real Madrid al Bayern Múnich.

“No sabía, güevón. Estoy desactualizado. ¿Al Bayern Múnich? ¡Qué belleza!”, afirmó.

Al día siguiente, el 12 de julio, mostró de nuevo su lado más bromista al explicar las razones de su buen desempeño en el Tour.

“El equipo sabía que estaba bien, que había entrenado, pero cuando uno tiene dos años malos ya te quieren retirar. Estoy bien y joven“, dijo entre risas.

Un ciclista “original” 

En la jornada de descanso, el pasado lunes 17 de julio en Le Puy en Velay, cuando era cuarto, a 29 segundos de Froome, teniendo por delante a Fabio Aru, segundo a 18, y Romain Bardet, tercero, a 23, Urán se definió a sí mismo.

“Uno es original. Es la originalidad que siempre he tenido, si no la tuviera sería como ponerme una máscara”, dijo sonriendo, para explicar sus jocosas respuestas.

El viernes 21 de julio, tras una jornada llana con final de Salon de Provence, esperaba al día siguiente la contrarreloj decisiva de Marsella, de 22,5 km.

Urán estaba tercero en la general, a 29 segundos de Froome. El primer objetivo era lograr el segundo puesto y superar a Bardet, que estaba a 23 del británico, y el otro mantener el tercer lugar y no perder podio.

El cuarto clasificado, el español Mikel Landa, estaba a 1 minuto y 7 segundos de Urán.

“¡Cómo me van a sacar el tercer puesto!”, afirmó con su habitual talante bromista, con cierto tono desafiante, sabiendo que llevaba una diferencia muy grande.

El sábado 22 de julio, una vez asegurada la segunda plaza en la general, tras ser octavo en la contrarreloj de Marsella, y superando al francés Bardet que hizo una mala crono, Urán puso el colofón, cuando un periodista, le dijo que se había levantado temprano para estar pendiente de Urán.

“Pues güevón, madrugue para que gane plata“, fue la respuesta del ciclista colombiano.

Urán puso la nota humorística a un Tour muy disputado pero aburrido en el desenlace final, con Chris Froome ganando su cuarto Tour.