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Los cinco jugadores que forzaron la salida de Carlo Ancelotti del Bayern Múnich

Carlo Ancelotti entrenando a Bayer Múnich / Foto de AFP

El presidente del Bayern Múnich, Uli Hoeness, desveló, en un acto celebrado anoche en Múnich, que el ya exentrenador del club Carlo Ancelotti había puesto en su contra a cinco jugadores importantes y “eso es algo a lo que nadie sobrevive”.

“Carlo había logrado poner en su contra a cinco jugadores importantes y eso es algo a lo que nadie sobrevive. Hace tiempo aprendí que no hay enemigo tan peligroso como el enemigo en la cama”, dijo Hoeness.

Los medios de comunicación alemanes consideran que los cinco jugadores con los que Ancelotti tenía un grave distanciamiento eran Thomas Müller, Franck Ribery, Arjen Robben, Mats Hummels y Jerome Boateng. Hoeness reveló además que la decisión de cesar a Ancelotti se había tomado en la madrugada de ayer, después de la derrota por 3-0 ante el PSG.

El italiano Carlo Ancelotti ya es pasado en el Bayern Múnich, que le ha destituido cuando todavía le quedaba año y medio de contrato. Es el fin de la historia de un desencuentro.

El detonante del cese fue la derrota por 3-0 ante el PSG, pero el deterioro de la relación del entrenador con el club, y con el vestuario, venía de más atrás. En su primera temporada, Ancelotti fue bien recibido y su estilo relajado se consideró un respiro tras las temporadas que la plantilla había estado sometida a la exigencia permanente y al perfeccionismo extremo de Pep Guardiola.

Además, el italiano había llegado con el prestigio de ser un especialista en ganar la Liga de Campeones -la había ganado tres veces- y de lograr que el equipo estuviera en su mejor forma justo en abril y mayo, los meses en los que están en juego los grandes títulos.

Guardiola, sustituto de Jupp Heynckes, que había ganado el triplete (Liga, Copa y Liga de Campeones) en 2013, se había quedado tres veces en semifinales y, además, el equipo bávaro había llegado con muchos problemas físicos a esa fase del curso.

La fórmula de Ancelotti era dosificar los esfuerzos, no ponerle más intensidad de la necesaria a ciertos partidos y determinadas fases de la temporada y las rotaciones. La estrategia no funcionó. El Real Madrid eliminó al Bayern en cuartos de final de la Liga de Campeones, pero en ese momento no se responsabilizó de ello a Ancelotti.

Al final, justamente esos elementos -la rotación, la dosificación de la intensidad- fueron parte de lo que lo llevó al cese, además de que el vestuario en las últimas semanas se le había ido de las manos. Su primer distanciamiento fue con Thomas Müller, con quien Ancelotti no sabía muy bien qué hacer en su esquema. En los partidos importantes solía estar fuera, lo que producía resquemores, pues, tras la retirada de Philipp Lahm, Müller se había convertido en la figura de identificación del club.

Luego siguió un desencuentro con Franck Ribery. Y se sumó que Arjen Robben se solidarizó abiertamente con Ribery y además hizo unas declaraciones en las que dijo que cuando Müller estaba en el campo él jugaba mejor por los espacios que le abría. Contra el PSG, Müller estuvo en el campo, pero Robben, Ribery y Mats Hummels se quedaron fuera de la alineación titular.

Nadie lo entendió. El sentido de la rotación suele ser reservar jugadores claves para partidos importantes y tres piezas claves se habían quedado por fuera del duelo ante el rival más fuerte en la fase de grupos de la Liga de Campeones.

Los jugadores evitaron criticar a Ancelotti después del partido. Robben, que había empezado en el banquillo, no quiso entrar al trapo cuando se le preguntó por la alineación ni tampoco quiso contestar cuando fue interrogado acerca de si el entrenador tenía el respaldo del vestuario.

El discurso posterior del presidente del consejo directivo del club, Karlheinz Rummenigge, en cambio, ya hizo pensar que las horas de Ancelotti estaban contadas. La única sorpresa es que no se hubiera dejado pasar unos días. Tras la próxima jornada de la Bundesliga viene la pausa de selecciones y ese hubiera sido un buen momento para tomar una decisión con tranquilidad.

El último entrenador en ser cesado por el Bayern fue Louis van Gaal, en 2011, a pocas jornadas de terminar la temporada y cuando ya no se podía alcanzar ningún título. El Bayern parece creer que en esta ocasión es posible reconducir la situación con un cambio de entrenador.

En la Bundesliga la distancia respecto al Dortmund es sólo de tres puntos. En la Liga de Campeones, pese a la catástrofe ante el PSG, tiene todo en sus manos para llegar a cuartos de final. Y en la Copa de Alemania afronta una eliminatoria difícil ante el RB Leipzig.

De momento, el segundo entrenador Willy Sagnol, que fue jugador del Bayern que ganó la Liga de Campeones en 2001, asumirá el cargo de manera interina, al menos en principio. El nombre de Sagnol también se menciona entre los sucesores a largo plazo, como los de Thomas Tüchel y Jürgen Klopp.