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Colombia sonríe a Rigoberto Urán, su esperanza en el Tour de Francia

France's Warren Barguil (L) and Colombia's Rigoberto Uran (R) cross the finish line at the end of the 181,5 km ninth stage of the 104th edition of the Tour de France cycling race on July 9, 2017 between Nantua and Chambery. / AFP PHOTO / Jeff PACHOUD

Las frases “¡Vamos mijito!” o “¡Hágale Rigo!” ahora son mantras en Colombia, un país que divide su corazón entre el ciclismo y el fútbol pero que no ha mostrado fractura en su apoyo a Rigoberto Urán, su inesperada esperanza en el Tour de Francia.

Bromista, desparpajado, sencillo y risueño, pocos deportistas han sacado más sonrisas en su especialidad y fuera de ella que el pedalista del estadounidense Cannondale-Drapac.

“Es un colombiano de los berracos (valientes, buenos)”, dijo a AFP José González, de 44 años, que cada mañana saca tiempo de sus labores de jardinería y conserjería en Bogotá para seguir las etapas de Tour.

Antes de que empezara el pedaleo por los campos galos, en tierras colombianas solo se repetía el nombre Nairo Quintana, el pequeño gigante de los caballos de acero de Latinoamérica que había anunciado su objetivo de vestirse de amarillo pero que no encontró fuerzas para repetir siquiera sus podios pasados.

Nairo es el mejor de todas maneras, otra cosa es que le haya ido como los perros en misa en el Tour, pero es el mejor ciclista colombiano de todos los tiempos“, opinó González sobre el campeón de la Vuelta a España-2016 y del Giro de Italia-2014 y segundo en el Tour en dos ocasiones (2013 y 2015).

Pero como González, son miles los colombianos que en su lugar de trabajo, en salas de espera de hospitales u oficinas, cafeterías o en sus casas ahora canalizan fuerzas a favor de Urán, nacido hace 30 años en el municipio de Urrao, Antioquia (noroeste).

La lucha por quitarle el maillot amarillo a Christopher Froome o asegurar el podio es una cuestión de unidad nacional, amenizada por las ocurrencias de “Rigo”, también llamado “El toro de Urrao” o “Rigonaitor”, una unión de Rigoberto y “The Terminator”, la película ochentera protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

“Ese man es buena gente”

“‘Rigo’ está dando parejo. Ese man es buena gente”, explicó Milciades Andrade, un indígena de la etnia amazónica piratapuyo de 49 años que desde hace más de dos décadas trabaja en una finca en el norte de la capital.

Ferviente amante del balompié, Andrade no pierde de vista el Tour, donde destaca la labor casi solitaria de Urán. “A él le toca solo, nunca se ve a nadie de su equipo. Ojalá gane”, afirmó.

En Colombia han sido tendencia en redes sociales y temas de conversaciones de pasillo las respuestas de Urán a los periodistas que lo acompañan en Francia.

A uno que le preguntó minutos después de terminada la cuarta etapa sobre la causa de la caída que provocó la expulsión del eslovaco Peter Sagan, le respondió con su marcado acento paisa: “¡Yo qué voy a saber, huevón!”, una frase repetida en docenas de memes y chistes sobre políticos señalados de corrupción.

Cuando le preguntaron sobre cómo se sentía tras ganar la mítica Chambéry en un cerrado esprint con el francés Warren Barguil y con los cambios de su bicicleta dañados, disparó un honesto “¡Jueputa alegría!”, que acompañó con una inmensa sonrisa que se equiparó con la de Mick Jagger, vocalista de los Rolling Stones.

“Pudo haber sido opacado” 

Pero el apoyo colombiano a la estrella del momento no está supeditado a su carisma. Urán carga a sus espaldas un palmares envidiable: dos veces segundo del Giro de Italia (2013 y 2014) y medalla de plata en ruta en los Juegos Olímpicos de Londres-2012.

“Rigoberto de pronto pudo haber sido opacado un tanto con el papel superlativo de Nairo“, aseguró el experto en ciclismo Pablo Arbeláez.

Aunque su forma de ser es la antítesis del reservado y silencioso Quintana, en su tierra se admiran además de su resiliencia.

Su padre, también llamado Rigoberto y quien le transmitió el amor por las dos ruedas, fue asesinado en 2001 por paramilitares de ultraderecha en Antioquia.

Con 14 años, “Rigo” se hizo cargo de su madre, con una depresión por el asesinato de su esposo, y de su hermana. Vendió boletos de lotería en su pueblo para sostener su casa y años más tarde su talento en el ciclismo les dio para vivir.

Por su lucha y tenacidad, en 2016 unos biólogos colombianos bautizaron una nueva especie de rana en su honor, la Pristimantis Urani.

Es bastante activo en sus redes sociales, donde empieza o termina sus mensajes con su patentado “mijitos”, la abreviación colombiana de “mis hijitos”.

Allí cuenta su día a día o da sus impresiones de la competencia, donde en cada pedalazo busca una nueva alegría para su Colombia adorada.